El núvol verd: un dels reptes mediambientals de l’era Internet

En estos tiempos que nos ha tocado vivir, todo el mundo habla de la nube. No es la nube que atraviesa el cielo y toma formas de animales para diversión de los más pequeños (y algún mayor soñador), aunque tendemos a visualizarlo en blanco y azul. ¿Y si pudiera ser verde?

La nube es el gran almacén del siglo XXI, aparentemente invisible y aparentemente infinito. Subimos vídeos a Youtube, guardamos millones de emails, colgamos en Facebook 100 fotos de golpe … Todo sin pensar demasiado, porque es rápido, fácil… ¿gratis? Como usuarios a menudo recibimos estos servicios sin tener que pagar, pero … ¿quiere eso decir que el almacenamiento online no tiene un coste?

Absolutamente no. Todo lo que llamamos virtual tiene una contrapartida bien material. Todos estos datos digitales en forma de documentos, fotos o videos se alojan en los servidores de las compañías de Internet, que ocupan espacios inmensos y utilizan ríos de energía para mantener sus sistemas refrigerados. Para Facebook, con mil milliones de usuarios en todo el mundo colgando contenidos contínuamente, la gestión de sus centros de datos es uno de los retos más importantes del negocio. Es por eso que el año pasado la red social abrió su primer centro fuera de los Estados Unidos, en una cueva del Círculo Ártico, en Suecia.

Del mismo modo, las empresas, pequeñas y grandes, guardan copias de seguridad de miles de documentos en sus servidores, que utilizan también una gran cantidad de energía para que no se sobrecalienten.

¿Os imagináis lo que podría hacerse con todo ese calor que desprenden los servidores en lugar de utilizar más energía para enfriarlos? Esta misma pregunta se la han hecho empresas como la alemana Cloud & Heat, que acaba de ser reconocida con el premio Deutschen Rechenzentrumspreis, dedicado a reconocer los mejores centros de datos. Los servidores de esta compañía se ubican en edificios de viviendas u oficinas, de momento todos en Alemania, y funcionan con energía renovable. No necesitan un sistema de refrigeración, porque el calor que generan se utiliza para calentar el resto del edificio y para propulsar el agua corriente.

Es sólo un ejemplo de cómo de necesarias y poco habituales son las reflexiones y las soluciones respecto al coste energético de la digitalización.

El núvol verd: un dels reptes mediambientals de l’era Internet

En estos tiempos que nos ha tocado vivir, todo el mundo habla de la nube. No es la nube que atraviesa el cielo y toma formas de animales para diversión de los más pequeños (y algún mayor soñador), aunque tendemos a visualizarlo en blanco y azul. ¿Y si pudiera ser verde?

La nube es el gran almacén del siglo XXI, aparentemente invisible y aparentemente infinito. Subimos vídeos a Youtube, guardamos millones de emails, colgamos en Facebook 100 fotos de golpe … Todo sin pensar demasiado, porque es rápido, fácil… ¿gratis? Como usuarios a menudo recibimos estos servicios sin tener que pagar, pero … ¿quiere eso decir que el almacenamiento online no tiene un coste?

Absolutamente no. Todo lo que llamamos virtual tiene una contrapartida bien material. Todos estos datos digitales en forma de documentos, fotos o videos se alojan en los servidores de las compañías de Internet, que ocupan espacios inmensos y utilizan ríos de energía para mantener sus sistemas refrigerados. Para Facebook, con mil milliones de usuarios en todo el mundo colgando contenidos contínuamente, la gestión de sus centros de datos es uno de los retos más importantes del negocio. Es por eso que el año pasado la red social abrió su primer centro fuera de los Estados Unidos, en una cueva del Círculo Ártico, en Suecia.

Del mismo modo, las empresas, pequeñas y grandes, guardan copias de seguridad de miles de documentos en sus servidores, que utilizan también una gran cantidad de energía para que no se sobrecalienten.

¿Os imagináis lo que podría hacerse con todo ese calor que desprenden los servidores en lugar de utilizar más energía para enfriarlos? Esta misma pregunta se la han hecho empresas como la alemana Cloud & Heat, que acaba de ser reconocida con el premio Deutschen Rechenzentrumspreis, dedicado a reconocer los mejores centros de datos. Los servidores de esta compañía se ubican en edificios de viviendas u oficinas, de momento todos en Alemania, y funcionan con energía renovable. No necesitan un sistema de refrigeración, porque el calor que generan se utiliza para calentar el resto del edificio y para propulsar el agua corriente.

Es sólo un ejemplo de cómo de necesarias y poco habituales son las reflexiones y las soluciones respecto al coste energético de la digitalización.