Australia condena Standard & Poor’s por engañar a inversores

El Tribunal Federal de Justicia de Australia ha abierto la vía para que la agencia de rating pueda ser procesada a partir de ahora en otros países o, al menos, esta es una de las lecturas que puede desprenderse de la condena emitida por el Tribunal. Standard & Poor’s y dos entidades más de inversión de capital han sido condenadas a indemnizar a trece ayuntamientos por recomendar un producto financiero que provocó pérdidas millonarias en el 2008 y al cual la agencia había concedido la máxima calificación.

La decisión del Tribunal Federal de Justicia, que ha calificado a través de las palabras de la magistrada de “engañosa” y “falaz” la información sobre un complejo producto financiero, marca un punto de inflexión que podría tener consecuencias para las agencias de calificación crediticia y sus notas erróneas.

La arbitrariedad, la falta de transparencia y el exceso de influencia que las calificaciones otorgadas por estas agencias tienen en el sistema económico y financiero mundial hace meses que se cuestiona, aunque los pasos hechos para limitar su capacidad de influencia parecen tímidos. Y ello teniendo en cuenta que en casos como la deuda soberana dichas calificaciones afectan a la credibilidad de los estados y llegan a influir en las agendas políticas. No sin ironía hay quien ha bautizado las tres agencias que controlan el 90% del mercado mundial de calificación, S&P, Moody’s y Fitch, con el nombre de la “santísima trinidad de la notación crediticia”.

Es de esperar que la decisión judicial procedente de Australia abra la puerta a nuevos procesos y que suponga un empuje definitivo para exigir transparencia y aclarar responsabilidades entre quienes, en connivencia con intereses poco legítimos, han creado riesgos financieros que podrían haberse evitado. Ojalá esta sentencia marque un punto de inflexión.

Australia condena Standard & Poor’s por engañar a inversores

El Tribunal Federal de Justicia de Australia ha abierto la vía para que la agencia de rating pueda ser procesada a partir de ahora en otros países o, al menos, esta es una de las lecturas que puede desprenderse de la condena emitida por el Tribunal. Standard & Poor’s y dos entidades más de inversión de capital han sido condenadas a indemnizar a trece ayuntamientos por recomendar un producto financiero que provocó pérdidas millonarias en el 2008 y al cual la agencia había concedido la máxima calificación.

La decisión del Tribunal Federal de Justicia, que ha calificado a través de las palabras de la magistrada de “engañosa” y “falaz” la información sobre un complejo producto financiero, marca un punto de inflexión que podría tener consecuencias para las agencias de calificación crediticia y sus notas erróneas.

La arbitrariedad, la falta de transparencia y el exceso de influencia que las calificaciones otorgadas por estas agencias tienen en el sistema económico y financiero mundial hace meses que se cuestiona, aunque los pasos hechos para limitar su capacidad de influencia parecen tímidos. Y ello teniendo en cuenta que en casos como la deuda soberana dichas calificaciones afectan a la credibilidad de los estados y llegan a influir en las agendas políticas. No sin ironía hay quien ha bautizado las tres agencias que controlan el 90% del mercado mundial de calificación, S&P, Moody’s y Fitch, con el nombre de la “santísima trinidad de la notación crediticia”.

Es de esperar que la decisión judicial procedente de Australia abra la puerta a nuevos procesos y que suponga un empuje definitivo para exigir transparencia y aclarar responsabilidades entre quienes, en connivencia con intereses poco legítimos, han creado riesgos financieros que podrían haberse evitado. Ojalá esta sentencia marque un punto de inflexión.