Cinco aplicaciones del Internet de las Cosas que (quizá) no sabías

Un año más llega a Barcelona el Mobile World Congress (MWC). La llamada Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés), la interconexión digital de objetos cotidianos con internet, es el gran concepto que reina en esta edición, como ya lo hizo en la anterior y como probablemente lo hará aún en las próximas. ¿Cómo es el mundo conectado que se dibuja en el horizonte? Hoy os hablamos de algunas aplicaciones del IoT y el “big data” que quizás todavía no habíais pensado.

Conservación natural del s. XXI

Este año, el MWC ha contado con una invitada muy especial: la “foca conectada» del stand Innovation City. El ejemplar representa un proyecto desarrollado por la Unidad de Investigación de Mamíferos Marinos de la Universidad de St. Andrews en colaboración con la GSMA, Vodafone y Huawei, que trata de averiguar las causas de la reducción de la población de focas en Escocia. La base de su investigación se basa en sensores instalados en los animales, que registran toda su actividad y la de su entorno. Los datos se envían cuando las focas salen a la superficie, para poder ser procesados, clasificados y analizados.

Como en este caso, el IoT y el «big data» pueden aplicarse a proyectos de conservación natural para estudiar y proteger especies animales o vegetales.

Los datos salvan vidas

Los datos masivos son la gran promesa de la investigación médica y científica en general, ya que hacen posible el sueño de la llamada «evidencia del mundo real”: millones de datos recogidos del día a día, y no de una investigación puntual. El potencial en los campos de la investigación clínica y de la salud humana, en los que Barcelona es puntera, es abrumador.

El IoT proporciona la velocidad que los procesos médicos necesitan. Gracias a los nuevos sistemas de monitorización de pacientes a distancia, ya se pueden tomar parámetros como la tensión o el ritmo cardíaco sin que el paciente se mueva del sofá. Las posibilidades son infinitas. A partir de los datos almacenados de un paciente se podrá, por ejemplo, personalizar tratamientos, alarmas clínicas y sugerencias de medicamentos. La medicina del futuro se dibuja pues predictiva, preventiva y personalizada.

¿Qué turista tenemos hoy?

Otro sector que está apostando fuerte por soluciones relacionadas con el IoT es el turístico. La industria cuenta con proveedores de información muy útil, como los bancos (a través de los movimientos registrados en los cajeros) o las compañías telefónicas (que ya están comercializando datos de tráfico en un determinado espacio), que permiten conocer el perfil sociológico de los turistas que se encuentran en una área concreta en tiempo real.

Con estos datos en la mano y las herramientas de almacenamiento y análisis necesarias, hoteles, restaurantes, museos y otras empresas relacionadas pueden adecuar su oferta a los turistas que circulan en cada momento. Por ejemplo, observando los datos de conexión a la wifi pública de la ciudad, que permiten saber la nacionalidad de los móviles que se conectan, un comercio puede organizar su escaparate según si el siguiente grupo de turistas que pasará por delante es chino o ruso.

Atención, ¡la tierra se mueve!

El análisis de datos masivos podría convertirse en una herramienta muy útil para minimizar el impacto de los terremotos. Ya existen proyectos que investigan sistemas para convertir los teléfonos inteligentes en pequeños sismógrafos, como la app estadounidense MyShake, desarrollada por la Universidad de California, o el sistema valenciano Equake, ideado por la Universidad Politécnica de Valencia.

La idea es utilizar el acelerómetro, el chip que nos permite ver la imagen en horizontal cuando giramos el móvil, para recoger y enviar datos sobre cualquier movimiento anómalo de la tierra. Las alertas transmitidas por el conjunto de dispositivos permitiría detectar sismos unos segundos antes de lo que se hace en la actualidad.

Campesinos conectados

El IoT ha encontrado un aliado en la industria, que ve un potencial de optimización de costes gracias a soluciones para gestionar flotas de automóviles, detectar errores en cadenas de producción o mejorar la logística de una fábrica.

La agrícola no es una excepción. Ya existen drones que sobrevuelan los campos de siembra para recoger miles de datos y enviar visualizaciones en el GPS del móvil del campesino, que puede así abonar la tierra en aquellas áreas donde realmente es necesario. Con un solo clic, por ejemplo, el agricultor puede encargar el producto que le falta o controlar el estado de sus vacas gracias a un reloj inteligente instalado en el cuello del animal.

Se calcula que la llamada agricultura de precisión podría aumentar la productividad de las explotaciones agrarias en un 1% anual durante los próximos 30 años, un avance que incluiría la reducción del uso de fitosanitarios, agua y energía.

Cinco aplicaciones del Internet de las Cosas que (quizá) no sabías

Un año más llega a Barcelona el Mobile World Congress (MWC). La llamada Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés), la interconexión digital de objetos cotidianos con internet, es el gran concepto que reina en esta edición, como ya lo hizo en la anterior y como probablemente lo hará aún en las próximas. ¿Cómo es el mundo conectado que se dibuja en el horizonte? Hoy os hablamos de algunas aplicaciones del IoT y el “big data” que quizás todavía no habíais pensado.

Conservación natural del s. XXI

Este año, el MWC ha contado con una invitada muy especial: la “foca conectada» del stand Innovation City. El ejemplar representa un proyecto desarrollado por la Unidad de Investigación de Mamíferos Marinos de la Universidad de St. Andrews en colaboración con la GSMA, Vodafone y Huawei, que trata de averiguar las causas de la reducción de la población de focas en Escocia. La base de su investigación se basa en sensores instalados en los animales, que registran toda su actividad y la de su entorno. Los datos se envían cuando las focas salen a la superficie, para poder ser procesados, clasificados y analizados.

Como en este caso, el IoT y el «big data» pueden aplicarse a proyectos de conservación natural para estudiar y proteger especies animales o vegetales.

Los datos salvan vidas

Los datos masivos son la gran promesa de la investigación médica y científica en general, ya que hacen posible el sueño de la llamada «evidencia del mundo real”: millones de datos recogidos del día a día, y no de una investigación puntual. El potencial en los campos de la investigación clínica y de la salud humana, en los que Barcelona es puntera, es abrumador.

El IoT proporciona la velocidad que los procesos médicos necesitan. Gracias a los nuevos sistemas de monitorización de pacientes a distancia, ya se pueden tomar parámetros como la tensión o el ritmo cardíaco sin que el paciente se mueva del sofá. Las posibilidades son infinitas. A partir de los datos almacenados de un paciente se podrá, por ejemplo, personalizar tratamientos, alarmas clínicas y sugerencias de medicamentos. La medicina del futuro se dibuja pues predictiva, preventiva y personalizada.

¿Qué turista tenemos hoy?

Otro sector que está apostando fuerte por soluciones relacionadas con el IoT es el turístico. La industria cuenta con proveedores de información muy útil, como los bancos (a través de los movimientos registrados en los cajeros) o las compañías telefónicas (que ya están comercializando datos de tráfico en un determinado espacio), que permiten conocer el perfil sociológico de los turistas que se encuentran en una área concreta en tiempo real.

Con estos datos en la mano y las herramientas de almacenamiento y análisis necesarias, hoteles, restaurantes, museos y otras empresas relacionadas pueden adecuar su oferta a los turistas que circulan en cada momento. Por ejemplo, observando los datos de conexión a la wifi pública de la ciudad, que permiten saber la nacionalidad de los móviles que se conectan, un comercio puede organizar su escaparate según si el siguiente grupo de turistas que pasará por delante es chino o ruso.

Atención, ¡la tierra se mueve!

El análisis de datos masivos podría convertirse en una herramienta muy útil para minimizar el impacto de los terremotos. Ya existen proyectos que investigan sistemas para convertir los teléfonos inteligentes en pequeños sismógrafos, como la app estadounidense MyShake, desarrollada por la Universidad de California, o el sistema valenciano Equake, ideado por la Universidad Politécnica de Valencia.

La idea es utilizar el acelerómetro, el chip que nos permite ver la imagen en horizontal cuando giramos el móvil, para recoger y enviar datos sobre cualquier movimiento anómalo de la tierra. Las alertas transmitidas por el conjunto de dispositivos permitiría detectar sismos unos segundos antes de lo que se hace en la actualidad.

Campesinos conectados

El IoT ha encontrado un aliado en la industria, que ve un potencial de optimización de costes gracias a soluciones para gestionar flotas de automóviles, detectar errores en cadenas de producción o mejorar la logística de una fábrica.

La agrícola no es una excepción. Ya existen drones que sobrevuelan los campos de siembra para recoger miles de datos y enviar visualizaciones en el GPS del móvil del campesino, que puede así abonar la tierra en aquellas áreas donde realmente es necesario. Con un solo clic, por ejemplo, el agricultor puede encargar el producto que le falta o controlar el estado de sus vacas gracias a un reloj inteligente instalado en el cuello del animal.

Se calcula que la llamada agricultura de precisión podría aumentar la productividad de las explotaciones agrarias en un 1% anual durante los próximos 30 años, un avance que incluiría la reducción del uso de fitosanitarios, agua y energía.