DEP, Fotolog: los recuerdos volátiles de la era digital

Recuerdos que se pierden, archivos, fotografías y mensajes que son tragados por el agujero negro de la Internet inaccesible, o, peor aún, menospreciados en traspasos puramente comerciales. La semana pasada asistimos a la desaparición de Fotolog, la primera red social de fotografía que llegó desde Silicon Valley en 2002, mucho antes que Facebook o Instagram.

Nada es para siempre, y eso incluye, por supuesto, las plataformas de Internet en las que desde hace unos años acumulamos los pedazos de nuestras vidas digitales. Una pérdida como la sufrida esta vez por los usuarios de Fotolog no resulta fácil de digerir: es un poco como cuando durante un traslado desaparecen, por culpa propia o ajena, los álbumes de fotos, un diario de la adolescencia. No hay nada que hacer más que dejar ir.

En estos tiempos instantáneos, quizás hay que recordar que en nuestra hiperactiva vida digital de intercambio de mensajes, emoticonos, fotografías, vídeos y otros parches de vida, es necesario aún pensar en guardar, seleccionar y clasificar. Como se ha hecho siempre con los recuerdos que queremos que nos acompañen a lo largo de los años.

DEP, Fotolog: los recuerdos volátiles de la era digital

Recuerdos que se pierden, archivos, fotografías y mensajes que son tragados por el agujero negro de la Internet inaccesible, o, peor aún, menospreciados en traspasos puramente comerciales. La semana pasada asistimos a la desaparición de Fotolog, la primera red social de fotografía que llegó desde Silicon Valley en 2002, mucho antes que Facebook o Instagram.

Nada es para siempre, y eso incluye, por supuesto, las plataformas de Internet en las que desde hace unos años acumulamos los pedazos de nuestras vidas digitales. Una pérdida como la sufrida esta vez por los usuarios de Fotolog no resulta fácil de digerir: es un poco como cuando durante un traslado desaparecen, por culpa propia o ajena, los álbumes de fotos, un diario de la adolescencia. No hay nada que hacer más que dejar ir.

En estos tiempos instantáneos, quizás hay que recordar que en nuestra hiperactiva vida digital de intercambio de mensajes, emoticonos, fotografías, vídeos y otros parches de vida, es necesario aún pensar en guardar, seleccionar y clasificar. Como se ha hecho siempre con los recuerdos que queremos que nos acompañen a lo largo de los años.