Facebook, una tibia salida a bolsa

Facebook ha sido la protagonista del evento bursátil del año. El pasado viernes salió a bolsa convirtiéndose en la Oferta Pública de Venta (OPV) más grande realizada nunca por una compañía tecnológica en el mercado del Nasqad y situándose entre las más importantes salidas a bolsa en Estados Unidos, junto con la de VISA y General Motors. El viernes 18 de mayo Facebook tenía un precio: más de 104.000 millones de dólares, unos 82.000 millones de euros aproximadamente que, con independencia de su evolución en el tiempo, ya han pasado a la historia.

Cuanto más grande es la empresa más expectación genera su salida a bolsa y en el caso de Facebook el interés público por la operación ha crecido de modo proporcional a como lo ha hecho el interés de los inversores. Pasados meses y semanas en los que circulaban rumores y todo tipo de informaciones sobre la OPV de Facebook, la compañía fijó finalmente su precio de salida a bolsa en los 38 dólares por acción, el valor más alto de una horquilla que oscilaba entre los 34 y 38 dólares –cifra fijada el 15 de mayo y que subía el valor que a principios de mayo se anunció y situaba el precio de la acción entre los 28 y los 35 dólares.

En medio de una gran expectación y con algunos problemas técnicos del Nasqad, Facebook inició su aventura bursátil con una cotización que en los primeros minutos escaló hasta los 43 dólares pero que al terminar la jornada se situó en los 38,23 dólares, esto es, un discreto beneficio de sólo 23 céntimos que explicaba las tibiezas de los titulares al día siguiente. Discreta, decepcionante, poco brillante, sin empuje… Si el éxito de un OPV se midiera atendiendo a los mensajes positivos que se han generado en los medios de comunicación se podría afirmar que el debut no estuvo a la altura de las expectativas.

Desde el anuncio de intenciones, pasando por la presentación de la solicitud al órgano regulador, hasta el precio fijado por acción y el debut bursátil de una compañía, los procesos de salida a bolsa requieren de una estrategia de comunicación en la que los mensajes que se emiten, tanto positivos como negativos, son claves para inversores, analistas, competidores… En febrero de este 2012 Facebook inició los trámites de lo que se conoce como Oferta Pública de Venta con la presentación de una solicitud al órgano regulador bursátil de Estados Unidos. A partir de aquel momento iniciaba un procedimiento en el que no sólo debía definir el valor de la empresa, cuántas acciones saldrían a la venda, a qué precio y en qué plataforma bursátil -el New York Stock Exchange o el Nasqad-, sino a partir del cual la compañía debía mostrar y comunicar sus potencialidades y hechos relevantes mientras inversores y analistas la examinaban.

De entre las dudas que plantea Facebook lo más determinante es su capacidad para generar ingresos a partir de la publicidad. La compañía ha manifestado que el uso en dispositivos móviles será la clave para obtener nuevos beneficios y mientras algunos creen que la inyección de capital les ha de permitir invertir más en la investigación de nuevos productos y posibilidades publicitarias, otros dudan del alcance de estas plataformas. Una cuestión que, precisamente, General Motors atizó esta misma semana pasada con la decisión de no publicitarse más a través de esta red social porque no les era rentable.

Si una realidad es innegable es el hecho de que Facebook ha hecho historia y que la colocación de acciones, con un 15% de su capital que es traduce en unos 16.000 millones de dólares, ha sido un éxito. La contrapartida ha sido la tibia evolución de su valor durante el primer día de cotización, que cerró la jornada con un incremento de sólo 23 céntimos. Pasado el debut habrá que esperar para valorar si el precio inicial era excesivo o los inversores creen con firmeza en la potencialidad de la red social. A partir de ahora el mercado exigirá beneficios y, si hacemos caso de una frase que estos días se ha utilizado para resumir Facebook –si no pagas por algo es porque tú eres el producto–, tendremos que observar la evolución de nuestra cotización mientras escuchamos atentamente como se comunica nuestra discreción, revalorización, bajada o simplemente evolución en bolsa.

Facebook, una tibia salida a bolsa

Facebook ha sido la protagonista del evento bursátil del año. El pasado viernes salió a bolsa convirtiéndose en la Oferta Pública de Venta (OPV) más grande realizada nunca por una compañía tecnológica en el mercado del Nasqad y situándose entre las más importantes salidas a bolsa en Estados Unidos, junto con la de VISA y General Motors. El viernes 18 de mayo Facebook tenía un precio: más de 104.000 millones de dólares, unos 82.000 millones de euros aproximadamente que, con independencia de su evolución en el tiempo, ya han pasado a la historia.

Cuanto más grande es la empresa más expectación genera su salida a bolsa y en el caso de Facebook el interés público por la operación ha crecido de modo proporcional a como lo ha hecho el interés de los inversores. Pasados meses y semanas en los que circulaban rumores y todo tipo de informaciones sobre la OPV de Facebook, la compañía fijó finalmente su precio de salida a bolsa en los 38 dólares por acción, el valor más alto de una horquilla que oscilaba entre los 34 y 38 dólares –cifra fijada el 15 de mayo y que subía el valor que a principios de mayo se anunció y situaba el precio de la acción entre los 28 y los 35 dólares.

En medio de una gran expectación y con algunos problemas técnicos del Nasqad, Facebook inició su aventura bursátil con una cotización que en los primeros minutos escaló hasta los 43 dólares pero que al terminar la jornada se situó en los 38,23 dólares, esto es, un discreto beneficio de sólo 23 céntimos que explicaba las tibiezas de los titulares al día siguiente. Discreta, decepcionante, poco brillante, sin empuje… Si el éxito de un OPV se midiera atendiendo a los mensajes positivos que se han generado en los medios de comunicación se podría afirmar que el debut no estuvo a la altura de las expectativas.

Desde el anuncio de intenciones, pasando por la presentación de la solicitud al órgano regulador, hasta el precio fijado por acción y el debut bursátil de una compañía, los procesos de salida a bolsa requieren de una estrategia de comunicación en la que los mensajes que se emiten, tanto positivos como negativos, son claves para inversores, analistas, competidores… En febrero de este 2012 Facebook inició los trámites de lo que se conoce como Oferta Pública de Venta con la presentación de una solicitud al órgano regulador bursátil de Estados Unidos. A partir de aquel momento iniciaba un procedimiento en el que no sólo debía definir el valor de la empresa, cuántas acciones saldrían a la venda, a qué precio y en qué plataforma bursátil -el New York Stock Exchange o el Nasqad-, sino a partir del cual la compañía debía mostrar y comunicar sus potencialidades y hechos relevantes mientras inversores y analistas la examinaban.

De entre las dudas que plantea Facebook lo más determinante es su capacidad para generar ingresos a partir de la publicidad. La compañía ha manifestado que el uso en dispositivos móviles será la clave para obtener nuevos beneficios y mientras algunos creen que la inyección de capital les ha de permitir invertir más en la investigación de nuevos productos y posibilidades publicitarias, otros dudan del alcance de estas plataformas. Una cuestión que, precisamente, General Motors atizó esta misma semana pasada con la decisión de no publicitarse más a través de esta red social porque no les era rentable.

Si una realidad es innegable es el hecho de que Facebook ha hecho historia y que la colocación de acciones, con un 15% de su capital que es traduce en unos 16.000 millones de dólares, ha sido un éxito. La contrapartida ha sido la tibia evolución de su valor durante el primer día de cotización, que cerró la jornada con un incremento de sólo 23 céntimos. Pasado el debut habrá que esperar para valorar si el precio inicial era excesivo o los inversores creen con firmeza en la potencialidad de la red social. A partir de ahora el mercado exigirá beneficios y, si hacemos caso de una frase que estos días se ha utilizado para resumir Facebook –si no pagas por algo es porque tú eres el producto–, tendremos que observar la evolución de nuestra cotización mientras escuchamos atentamente como se comunica nuestra discreción, revalorización, bajada o simplemente evolución en bolsa.