Fraude al consumidor

Las pruebas realizadas por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en hamburguesas supuestamente de bovino, distribuidas en algunos supermercados españoles, han revelado que en 2 de los 20 casos contenían carne de caballo. A pesar de que esta detección no implica un peligro para la salud sí constituye un claro fraude al consumidor que, de acuerdo con la información visible en la etiqueta del producto, creía comprar hamburguesas de carne 100% bovina.

Más allá del engaño y la poca calidad de los productos cárnicos que han detectado los análisis, este caso pone en evidencia una cuestión que lamentablemente no aparece por primera vez entre titulares, como es la falta de rigor, no en pocas ocasiones, a la hora de velar por la calidad del producto y el cumplimiento con las normativas de salud y seguridad.

Esta relajación resulta extremadamente sensible en un sector como el alimentario, altamente susceptible a rumores o informaciones negativas por los efectos que esta alimentación puede tener en nuestro bienestar y salud. Y es en este contexto que la denominada Responsabilidad Social Corporativa de las empresas toma relevancia, en relación a valores corporativos imprescindibles –como la transparencia, la mejora continua, la innovación o las buenas prácticas en seguridad y salud–, así como desde el estricto cumplimiento de las obligaciones y compromisos, tanto legales como éticos, que de su actividad se derivan. Velar para que la composición de un determinado producto alimenticio descrita en la etiqueta sea rigurosamente cierta es un buen ejemplo.

Fraude al consumidor

Las pruebas realizadas por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en hamburguesas supuestamente de bovino, distribuidas en algunos supermercados españoles, han revelado que en 2 de los 20 casos contenían carne de caballo. A pesar de que esta detección no implica un peligro para la salud sí constituye un claro fraude al consumidor que, de acuerdo con la información visible en la etiqueta del producto, creía comprar hamburguesas de carne 100% bovina.

Más allá del engaño y la poca calidad de los productos cárnicos que han detectado los análisis, este caso pone en evidencia una cuestión que lamentablemente no aparece por primera vez entre titulares, como es la falta de rigor, no en pocas ocasiones, a la hora de velar por la calidad del producto y el cumplimiento con las normativas de salud y seguridad.

Esta relajación resulta extremadamente sensible en un sector como el alimentario, altamente susceptible a rumores o informaciones negativas por los efectos que esta alimentación puede tener en nuestro bienestar y salud. Y es en este contexto que la denominada Responsabilidad Social Corporativa de las empresas toma relevancia, en relación a valores corporativos imprescindibles –como la transparencia, la mejora continua, la innovación o las buenas prácticas en seguridad y salud–, así como desde el estricto cumplimiento de las obligaciones y compromisos, tanto legales como éticos, que de su actividad se derivan. Velar para que la composición de un determinado producto alimenticio descrita en la etiqueta sea rigurosamente cierta es un buen ejemplo.