Hablar en público: ¿cómo construir un discurso para llegar a la audiencia?

Storytelling, punchline, tagline … Muchos de los conceptos relacionados con la comunicación pública y los discursos tienen nombres en inglés. Y es que, en muchos sentidos, tanto en política como en negocios, educación o cualquier otro ámbito, los profesionales de los Estados Unidos son los reyes a la hora de hablar ante la audiencia.

Por eso hoy recomendamos la lectura del artículo de Manel Jiménez para La Vanguardia “Storytelling, cuéntalo como un chiste“, donde el profesor de la UPB Barcelona School of Management hace un repaso a los mecanismos de redacción de discursos con la mirada puesta en la escuela americana.

“A veces basta con ordenar los elementos y buscar su punto de disrupción para apelar de manera más directa al interlocutor y buscar su implicación: situar lo ordinario al principio, romper la expectativa con la noticia a comunicar y hacer evolucionar esa información. Es simple, pero cabe practicarlo”, escribe Jiménez.

No es fácil. Hace falta tiempo, formación y conciencia de la importancia de este proceso. Como bien recuerda Jiménez en su artículo, “para ser eficaces comunicativamente en un entorno laboral, deberíamos concebirlo todo al revés, liberarnos de los automatismos, no dar un relato por bueno sin decidir seriamente qué debemos explicar, sin trabajar cómo lo debemos narrar y sin pensar a quién se lo tenemos que contar”.

Hablar en público: ¿cómo construir un discurso para llegar a la audiencia?

Storytelling, punchline, tagline … Muchos de los conceptos relacionados con la comunicación pública y los discursos tienen nombres en inglés. Y es que, en muchos sentidos, tanto en política como en negocios, educación o cualquier otro ámbito, los profesionales de los Estados Unidos son los reyes a la hora de hablar ante la audiencia.

Por eso hoy recomendamos la lectura del artículo de Manel Jiménez para La Vanguardia “Storytelling, cuéntalo como un chiste“, donde el profesor de la UPB Barcelona School of Management hace un repaso a los mecanismos de redacción de discursos con la mirada puesta en la escuela americana.

“A veces basta con ordenar los elementos y buscar su punto de disrupción para apelar de manera más directa al interlocutor y buscar su implicación: situar lo ordinario al principio, romper la expectativa con la noticia a comunicar y hacer evolucionar esa información. Es simple, pero cabe practicarlo”, escribe Jiménez.

No es fácil. Hace falta tiempo, formación y conciencia de la importancia de este proceso. Como bien recuerda Jiménez en su artículo, “para ser eficaces comunicativamente en un entorno laboral, deberíamos concebirlo todo al revés, liberarnos de los automatismos, no dar un relato por bueno sin decidir seriamente qué debemos explicar, sin trabajar cómo lo debemos narrar y sin pensar a quién se lo tenemos que contar”.