Ideología, comunicación, elecciones y cambio climático

Dos hechos relacionados con el cambio climático me han llamado poderosamente la atención en los últimos días. El primero y más flagrante han sido las declaraciones del Secretario del Estado de Medio Ambiente del gobierno español, Federico Ramos, dudando sobre el cambio climático. El alto funcionario, responsable de una materia tan sensible en la actualidad como es el medio ambiente, hizo las siguientes declaraciones: “El cambio climático no lo negamos ni lo afirmamos”, “tenemos un conocimiento científico todavía incierto en algunos ámbitos”. Brutal. Sobran los comentarios.

El segundo hecho ha sido el posicionamiento del alcalde de Nueva York y persona cercana al partido republicano, Michael Bloomberg, a favor de la reelección del Presidente Barack Obama después de haber comprobado de primera mano los devastadores efectos del huracán Sandy y de admitir que el afroamericano está más convencido y capacitado para luchar contra el cambio climático. Más vale tarde que nunca.

En cualquier caso, que en unos momentos en los que la masa de hielo del Polo Norte se está fundiendo con una rapidez que desborda las previsiones de los científicos más optimistas –tal y como demuestran día a día las imágenes de los satélites– haya personas en posiciones de altísima responsabilidad que todavía tengan dudas al respecto, debe inquietarnos profundamente. Ello nos demuestra que la batalla de la comunicación y de la percepción pública en este sentido todavía no está ganada, y que es necesario seguir invirtiendo tiempo y recursos en el desarrollo de una labor explicativa y pedagógica que puede resultar decisiva para salvaguardar el hábitat natural tal y como lo conocemos hasta ahora. Desgraciadamente, los prejuicios ideológicos y, atención, económicos, harán que una parte de la opinión pública y de los líderes de opinión no quiera aceptarlo aún teniendo a un oso polar dejándoles el periódico en la puerta de casa una mañana cualquiera.

Por cierto, soy perfectamente consciente de cuál es “El tema” (@enricjuliana dixit) de las próximas elecciones del 25 de noviembre en Cataluña. Es evidente, por muchas razones, que “El tema” debe centrar y capitalizar el debate. Pero también lo es que, por su trascendencia para el futuro de la humanidad, ningún proceso electoral, en ningún lugar del mundo, debería dejar al margen en estos momentos el debate medioambiental. En nuestra casa, de momento, no se ha hecho ni una mención interesante al respecto. Los debates locales, aunque trascendentes, no nos dejan ver los problemas globales. Y así está el planeta.

Ideología, comunicación, elecciones y cambio climático

Dos hechos relacionados con el cambio climático me han llamado poderosamente la atención en los últimos días. El primero y más flagrante han sido las declaraciones del Secretario del Estado de Medio Ambiente del gobierno español, Federico Ramos, dudando sobre el cambio climático. El alto funcionario, responsable de una materia tan sensible en la actualidad como es el medio ambiente, hizo las siguientes declaraciones: “El cambio climático no lo negamos ni lo afirmamos”, “tenemos un conocimiento científico todavía incierto en algunos ámbitos”. Brutal. Sobran los comentarios.

El segundo hecho ha sido el posicionamiento del alcalde de Nueva York y persona cercana al partido republicano, Michael Bloomberg, a favor de la reelección del Presidente Barack Obama después de haber comprobado de primera mano los devastadores efectos del huracán Sandy y de admitir que el afroamericano está más convencido y capacitado para luchar contra el cambio climático. Más vale tarde que nunca.

En cualquier caso, que en unos momentos en los que la masa de hielo del Polo Norte se está fundiendo con una rapidez que desborda las previsiones de los científicos más optimistas –tal y como demuestran día a día las imágenes de los satélites– haya personas en posiciones de altísima responsabilidad que todavía tengan dudas al respecto, debe inquietarnos profundamente. Ello nos demuestra que la batalla de la comunicación y de la percepción pública en este sentido todavía no está ganada, y que es necesario seguir invirtiendo tiempo y recursos en el desarrollo de una labor explicativa y pedagógica que puede resultar decisiva para salvaguardar el hábitat natural tal y como lo conocemos hasta ahora. Desgraciadamente, los prejuicios ideológicos y, atención, económicos, harán que una parte de la opinión pública y de los líderes de opinión no quiera aceptarlo aún teniendo a un oso polar dejándoles el periódico en la puerta de casa una mañana cualquiera.

Por cierto, soy perfectamente consciente de cuál es “El tema” (@enricjuliana dixit) de las próximas elecciones del 25 de noviembre en Cataluña. Es evidente, por muchas razones, que “El tema” debe centrar y capitalizar el debate. Pero también lo es que, por su trascendencia para el futuro de la humanidad, ningún proceso electoral, en ningún lugar del mundo, debería dejar al margen en estos momentos el debate medioambiental. En nuestra casa, de momento, no se ha hecho ni una mención interesante al respecto. Los debates locales, aunque trascendentes, no nos dejan ver los problemas globales. Y así está el planeta.