Justicia 2.0 para los delitos de odio en redes sociales

Compartir en público mensajes racistas, homófobos o discriminatorios en cualquier otro sentido es un delito de odio previsto por el Código Penal por el que ya se ha condenado a prisión a algunos a usuarios de la red social Twitter en los últimos años. En su Memoria de 2017 presentada el pasado lunes, pero, la Fiscalía del Estado plantea una nueva mirada de la justicia: prever castigos diferentes a la prisión en los casos en que «por su contexto contenido, ausencia de reiteración o características o circunstancias personales del autor» no sean merecedores de una pena tan dura como la de prisión.

En la memoria, la Fiscalía propone una modificación del artículo 510 del Código Penal, que contempla penas de hasta cuatro años de cárcel para aquellos inciten públicamente al odio por razón de género, raza, religión u otras circunstancias. Si el delito se comete a través de un medio de comunicación social o por Internet, la pena mínima posible es de dos años y medio.

El Ministerio Público considera estos castigos demasiado “severos”, ya que en muchos casos la persona que publica mensajes ofensivos no forma parte de ninguna organización criminal, y «ha podido actuar de forma impulsiva e irreflexiva”. Además, la Fiscalía subraya que se ha observado un «progresivo aumento» de estos delitos debido a la expansión del uso de las redes sociales, un nuevo contexto comunicativo que requiere un debate para ajustar la ley.

Redes sociales: ¿comunicación pública o privada?
En resumen, el debate que ha abierto la Fiscalía apunta a una cuestión clave para comprender y gestionar la comunicación de nuestros tiempos: ¿son las redes sociales un espacio público o privado? ¿O quizá algo intermedio?

El grupo de investigación en Antropología de las Redes Sociales de la University Collage London (UCL) llamado Why We Post, que ha hecho un largo trabajo de investigación en diferentes regiones del mundo, destaca esta nueva tendencia de las redes sociales de los últimos años. En el mundo previo a la llegada de Internet, era fácil distinguir entre comunicación pública y privada. Las conversaciones cara a cara con una sola persona o un grupo reducido, por teléfono o telégrafo, eran comunicación privada. Los discursos ante audiencias masivas y los grandes medios de comunicación de masas como la televisión y la radio, comunicación pública.

Todas las redes que han emergido en los últimos años tienen una cosa en común: todas ofrecen nuevos espacios entre la comunicación estrictamente pública y la estrictamente privada. Los investigadores de la ULC llaman este rasgo de las redes sociales ‘sociabilidad escalable’, y la señalan como la característica que mejor define las redes sociales.

Justicia 2.0 para los delitos de odio en redes sociales

Compartir en público mensajes racistas, homófobos o discriminatorios en cualquier otro sentido es un delito de odio previsto por el Código Penal por el que ya se ha condenado a prisión a algunos a usuarios de la red social Twitter en los últimos años. En su Memoria de 2017 presentada el pasado lunes, pero, la Fiscalía del Estado plantea una nueva mirada de la justicia: prever castigos diferentes a la prisión en los casos en que «por su contexto contenido, ausencia de reiteración o características o circunstancias personales del autor» no sean merecedores de una pena tan dura como la de prisión.

En la memoria, la Fiscalía propone una modificación del artículo 510 del Código Penal, que contempla penas de hasta cuatro años de cárcel para aquellos inciten públicamente al odio por razón de género, raza, religión u otras circunstancias. Si el delito se comete a través de un medio de comunicación social o por Internet, la pena mínima posible es de dos años y medio.

El Ministerio Público considera estos castigos demasiado “severos”, ya que en muchos casos la persona que publica mensajes ofensivos no forma parte de ninguna organización criminal, y «ha podido actuar de forma impulsiva e irreflexiva”. Además, la Fiscalía subraya que se ha observado un «progresivo aumento» de estos delitos debido a la expansión del uso de las redes sociales, un nuevo contexto comunicativo que requiere un debate para ajustar la ley.

Redes sociales: ¿comunicación pública o privada?
En resumen, el debate que ha abierto la Fiscalía apunta a una cuestión clave para comprender y gestionar la comunicación de nuestros tiempos: ¿son las redes sociales un espacio público o privado? ¿O quizá algo intermedio?

El grupo de investigación en Antropología de las Redes Sociales de la University Collage London (UCL) llamado Why We Post, que ha hecho un largo trabajo de investigación en diferentes regiones del mundo, destaca esta nueva tendencia de las redes sociales de los últimos años. En el mundo previo a la llegada de Internet, era fácil distinguir entre comunicación pública y privada. Las conversaciones cara a cara con una sola persona o un grupo reducido, por teléfono o telégrafo, eran comunicación privada. Los discursos ante audiencias masivas y los grandes medios de comunicación de masas como la televisión y la radio, comunicación pública.

Todas las redes que han emergido en los últimos años tienen una cosa en común: todas ofrecen nuevos espacios entre la comunicación estrictamente pública y la estrictamente privada. Los investigadores de la ULC llaman este rasgo de las redes sociales ‘sociabilidad escalable’, y la señalan como la característica que mejor define las redes sociales.

Tags:
,