La insoportable levedad del tweet

Hasta hace nada el tweet más compartido de la historia era el selfie que la presentadora de TV americana Ellen DeGeneres hizo en la gala de los Óscar de 2014, acompañada de grandes celebridades como Kevin Spacey, Brad Pitt, Meryl Streep o Julia Roberts . 3.435.205 retuits. Normal.

El tuit que se ha puesto al frente de esta foto “a la Hollywood”, sin embargo, es algo más sorprendente, y un ejemplo ideal de la imprevisibilidad del fenómeno de la viralidad que marcas e individuos por igual tratan de manufacturar. El autor es Carter Wilkerson, un adolescente (también estadounidense, evidentemente) aficionado a los ‘nuggets’ de pollo que un día pensó en preguntar a la cadena donde los compra: “¿cuántos retuits necesito para tener ‘nuggets’ gratis durante un año?”. “18 millones”, respondió con tono irónico el community manager de la marca Wendy’s, conocida por su estrategia en las redes sociales.

Y el chico se puso a ello. Y cuando el agua comenzó a hervir, como suele ocurrir, no pocas marcas quisieron entrar en la olla. Google, Amazon, Microsoft … La viralidad es un poco como las olas del mar: son difíciles de provocar, pero fáciles de aprovechar si sabes cómo surfear. Al final, el resultado fue 3.516.946 retuits (el día que se ganó el título). Incluso DeGeneres contribuyó.

La receta de la viralidad, la capacidad de un contenido para ser compartido por los usuarios y difundirse en las redes sociales, continúa en secreto, aunque hay ingredientes que parecen indiscutibles: la ligereza, la espontaneidad, la imprevisibilidad.

La insoportable levedad del tweet

Hasta hace nada el tweet más compartido de la historia era el selfie que la presentadora de TV americana Ellen DeGeneres hizo en la gala de los Óscar de 2014, acompañada de grandes celebridades como Kevin Spacey, Brad Pitt, Meryl Streep o Julia Roberts . 3.435.205 retuits. Normal.

El tuit que se ha puesto al frente de esta foto “a la Hollywood”, sin embargo, es algo más sorprendente, y un ejemplo ideal de la imprevisibilidad del fenómeno de la viralidad que marcas e individuos por igual tratan de manufacturar. El autor es Carter Wilkerson, un adolescente (también estadounidense, evidentemente) aficionado a los ‘nuggets’ de pollo que un día pensó en preguntar a la cadena donde los compra: “¿cuántos retuits necesito para tener ‘nuggets’ gratis durante un año?”. “18 millones”, respondió con tono irónico el community manager de la marca Wendy’s, conocida por su estrategia en las redes sociales.

Y el chico se puso a ello. Y cuando el agua comenzó a hervir, como suele ocurrir, no pocas marcas quisieron entrar en la olla. Google, Amazon, Microsoft … La viralidad es un poco como las olas del mar: son difíciles de provocar, pero fáciles de aprovechar si sabes cómo surfear. Al final, el resultado fue 3.516.946 retuits (el día que se ganó el título). Incluso DeGeneres contribuyó.

La receta de la viralidad, la capacidad de un contenido para ser compartido por los usuarios y difundirse en las redes sociales, continúa en secreto, aunque hay ingredientes que parecen indiscutibles: la ligereza, la espontaneidad, la imprevisibilidad.