Nous temps polítics: els robots ja escriuen discursos

Los discursos políticos profundos, inspiradores y transformadores han sido muy pocos a lo largo de la historia. En la vida cotidiana de la política, los textos ni siquiera los escriben los mismos líderes políticos, sino personas cercanas y de confianza del gabinete de comunicación. ¿Cómo lo hacen? ¿Podría ser que esta tarea marcadamente intelectual y humana, esté en peligro de ser automatizada como tantas otras?

Aparentemente sí. La mayor parte de los discursos políticos que se redactan en el día a día siguen un mismo formato y utilizan argumentos similares. En resumen, hay un patrón, y si hay un patrón significa que éste se puede reproducir.

Según explica el MIT Technology Review, esto es precisamente lo que ha hecho el investigador Valentin Kassarnig de la Universidad de Massachutsetts: ha creado un programa de inteligencia artificial capaz de escribir discursos políticos sorprendentemente similares a los escritos por humanos.

Para hacerlo ha creado una base de datos con unos 4.000 fragmentos de discursos políticos pronunciados durante 53 debates del Congreso de los Estados Unidos, clasificados según partidos políticos y posiciones a favor o en contra de una determinada causa. Teniendo en cuenta toda esta información, el algoritmo resultante puede escribir discursos originales a partir de ciertos prerrequisitos establecidos.

La base de todo el proceso es la probabilidad. El programa calcula como de probable es que una palabra o frase aparezca en el discurso según las cinco que la preceden. A partir de aquí, el sistema predice el texto palabra a palabra hasta que llega al final del discurso.

Tras analizar los primeros resultados, Kassarnig ha determinado que en general el nivel de los textos en términos de gramática, transiciones entre oraciones y estructura del discurso y del contenido son buenas en la mayor parte de los casos.

Ahora sólo cabe esperar que tanto el nivel como la relevancia de los discursos humanos estén siempre por encima de los generados por algoritmos y otras máquinas.

Nous temps polítics: els robots ja escriuen discursos

Los discursos políticos profundos, inspiradores y transformadores han sido muy pocos a lo largo de la historia. En la vida cotidiana de la política, los textos ni siquiera los escriben los mismos líderes políticos, sino personas cercanas y de confianza del gabinete de comunicación. ¿Cómo lo hacen? ¿Podría ser que esta tarea marcadamente intelectual y humana, esté en peligro de ser automatizada como tantas otras?

Aparentemente sí. La mayor parte de los discursos políticos que se redactan en el día a día siguen un mismo formato y utilizan argumentos similares. En resumen, hay un patrón, y si hay un patrón significa que éste se puede reproducir.

Según explica el MIT Technology Review, esto es precisamente lo que ha hecho el investigador Valentin Kassarnig de la Universidad de Massachutsetts: ha creado un programa de inteligencia artificial capaz de escribir discursos políticos sorprendentemente similares a los escritos por humanos.

Para hacerlo ha creado una base de datos con unos 4.000 fragmentos de discursos políticos pronunciados durante 53 debates del Congreso de los Estados Unidos, clasificados según partidos políticos y posiciones a favor o en contra de una determinada causa. Teniendo en cuenta toda esta información, el algoritmo resultante puede escribir discursos originales a partir de ciertos prerrequisitos establecidos.

La base de todo el proceso es la probabilidad. El programa calcula como de probable es que una palabra o frase aparezca en el discurso según las cinco que la preceden. A partir de aquí, el sistema predice el texto palabra a palabra hasta que llega al final del discurso.

Tras analizar los primeros resultados, Kassarnig ha determinado que en general el nivel de los textos en términos de gramática, transiciones entre oraciones y estructura del discurso y del contenido son buenas en la mayor parte de los casos.

Ahora sólo cabe esperar que tanto el nivel como la relevancia de los discursos humanos estén siempre por encima de los generados por algoritmos y otras máquinas.