Palestina, nuevo estado observador no miembro de la ONU

Palestina, nuevo estado observador no miembro de la ONUPalestina por fin ha conseguido un respaldo claro de la comunidad internacional. Es desde esta semana un nuevo estado observador no miembro de la ONU gracias al apoyo de 138 países, en una votación en la que 41 estados se abstuvieron —destaca en este apartado el cambio de posición de la hasta ahora pro-israelí Alemania— y 9 votaron en contra, entre ellos Estados Unidos. La resolución pone a Palestina al mismo nivel de representatividad que el Vaticano en la ONU y reconoce su derecho a la autodeterminación en las fronteras de 1967.

Este hecho es  considerado por muchos el comienzo de una nueva era en el conflicto árabe-israelí, una puerta abierta a nuevas negociaciones de paz tan sólo una semana después de que estallara una nueva ofensiva de Israel sobre la franja de Gaza. En este sentido se manifestó el impulsor de la resolución, el presidente palestino Mahmud Abbas: “estamos aquí porque creemos en la paz… y porque su pueblo [el palestino] está desesperadamente necesitado de ella”.

La reacción de Israel y de su incondicional socio estadounidense no se hizo esperar. Tanto el embajador de Israel ante Naciones Unidas, Ron Prosor, como la embajadora de Estados Unidos, Susan Rice, se apresuraron a reclamar conversaciones directas entre palestinos e israelíes como única manera de resolver el conflicto.

Según Rice “esta resolución no crea un Estado que no existe ni cambia la situación sobre el terreno” pero lo cierto es que  el jueves estalló en Ramala una auténtica celebración popular ante lo que los dirigentes palestinos consideran una nueva era. Y es que esta resolución puede ayudar a la unidad del pueblo palestino. Pero, además, la resolución pone en evidencia el creciente aislamiento diplomático de Israel y Estados Unidos.

Palestina, nuevo estado observador no miembro de la ONU

Palestina, nuevo estado observador no miembro de la ONUPalestina por fin ha conseguido un respaldo claro de la comunidad internacional. Es desde esta semana un nuevo estado observador no miembro de la ONU gracias al apoyo de 138 países, en una votación en la que 41 estados se abstuvieron —destaca en este apartado el cambio de posición de la hasta ahora pro-israelí Alemania— y 9 votaron en contra, entre ellos Estados Unidos. La resolución pone a Palestina al mismo nivel de representatividad que el Vaticano en la ONU y reconoce su derecho a la autodeterminación en las fronteras de 1967.

Este hecho es  considerado por muchos el comienzo de una nueva era en el conflicto árabe-israelí, una puerta abierta a nuevas negociaciones de paz tan sólo una semana después de que estallara una nueva ofensiva de Israel sobre la franja de Gaza. En este sentido se manifestó el impulsor de la resolución, el presidente palestino Mahmud Abbas: “estamos aquí porque creemos en la paz… y porque su pueblo [el palestino] está desesperadamente necesitado de ella”.

La reacción de Israel y de su incondicional socio estadounidense no se hizo esperar. Tanto el embajador de Israel ante Naciones Unidas, Ron Prosor, como la embajadora de Estados Unidos, Susan Rice, se apresuraron a reclamar conversaciones directas entre palestinos e israelíes como única manera de resolver el conflicto.

Según Rice “esta resolución no crea un Estado que no existe ni cambia la situación sobre el terreno” pero lo cierto es que  el jueves estalló en Ramala una auténtica celebración popular ante lo que los dirigentes palestinos consideran una nueva era. Y es que esta resolución puede ayudar a la unidad del pueblo palestino. Pero, además, la resolución pone en evidencia el creciente aislamiento diplomático de Israel y Estados Unidos.