Viajar con identidad digital única: ¿todo por la comodidad del pasajero?

Tras la aprobación durante la Cumbre Mundial del Transporte Aéreo en junio del acuerdo para acelerar la implementación global de One ID, o identidad digital única, la industria se prepara para poner en funcionamiento el sistema de identificación biométrica de pasajeros, que pronto podrían volar por todo el mundo sin ninguna documentación en papel.

Esta medida responde a una voluntad del sector de ofrecer una experiencia de los aeropuertos por parte de los pasajeros más moderna y agradable, al tiempo que se mejora la eficiencia y la seguridad de los procesos de identificación. Sin embargo, la resolución One ID de la IATA, que representa unas 290 aerolíneas y concentra el 82% del tráfico aéreo global, no está libre de riesgos ni de polémica entorno a la privacidad y el uso ilegítimo de datos personales.

La implementación de un proceso libre de papeles que utilice el reconocimiento biométrico requiere la creación de estándares globales para la identificación digital y el intercambio de datos, así como la cooperación estrecha entre actores clave como aerolíneas, aeropuertos y autoridades. Las aerolíneas solicitarán la aceptación de las credenciales de viaje por parte de los Estados miembro de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), así como una colaboración estrecha entre la industria aérea y Estados para gestionar las diferentes regulaciones de privacidad de datos.

De cara a la próxima etapa, en la que se implementarán pruebas transfronterizas, muchos aeropuertos han comenzado ya a utilizar aparatos de escáner y reconocimiento biométrico del rostro y manos de los pasajeros. Entre ellos, aeropuertos correspondientes a países con sistemas políticos y regulaciones de privacidad bien dispares, como el Reino Unido y China.

Viajar con identidad digital única: ¿todo por la comodidad del pasajero?

Tras la aprobación durante la Cumbre Mundial del Transporte Aéreo en junio del acuerdo para acelerar la implementación global de One ID, o identidad digital única, la industria se prepara para poner en funcionamiento el sistema de identificación biométrica de pasajeros, que pronto podrían volar por todo el mundo sin ninguna documentación en papel.

Esta medida responde a una voluntad del sector de ofrecer una experiencia de los aeropuertos por parte de los pasajeros más moderna y agradable, al tiempo que se mejora la eficiencia y la seguridad de los procesos de identificación. Sin embargo, la resolución One ID de la IATA, que representa unas 290 aerolíneas y concentra el 82% del tráfico aéreo global, no está libre de riesgos ni de polémica entorno a la privacidad y el uso ilegítimo de datos personales.

La implementación de un proceso libre de papeles que utilice el reconocimiento biométrico requiere la creación de estándares globales para la identificación digital y el intercambio de datos, así como la cooperación estrecha entre actores clave como aerolíneas, aeropuertos y autoridades. Las aerolíneas solicitarán la aceptación de las credenciales de viaje por parte de los Estados miembro de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), así como una colaboración estrecha entre la industria aérea y Estados para gestionar las diferentes regulaciones de privacidad de datos.

De cara a la próxima etapa, en la que se implementarán pruebas transfronterizas, muchos aeropuertos han comenzado ya a utilizar aparatos de escáner y reconocimiento biométrico del rostro y manos de los pasajeros. Entre ellos, aeropuertos correspondientes a países con sistemas políticos y regulaciones de privacidad bien dispares, como el Reino Unido y China.

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