Viralidad y ‘fake news’: el periodismo marca las distancias

La actual crisis de los medios nativos digitales, aquellos de los titulares que enganchan y las listas infinitas, coincide con el aparente éxito del modelo de los muros de pago en las versiones digitales de los grandes medios de comunicación tradicionales como el New York Times o el Washington Post, o el modelo de donaciones del The Guardian.

Con las páginas de noticias virales heridas de muerte por los cambios en los algoritmos de gigantes tecnológicos como Facebook o Google, la prensa tradicional recupera terreno en Internet. Los medios de siempre han vuelto a sacar las banderas del periodismo profesional, riguroso, y fiable, el único capaz de enfrentarse a la proliferación de noticias virales falsas que tantos dolores de cabeza está provocando.

A medida que crece la conciencia en la opinión pública sobre el problema de las conocidas como ‘fake news ‘, y con los páginas web de contenidos virales en plena crisi, el periodismo se reivindica. El sector está en fase de dar marcha atrás y rectificar la tendencia de los últimos años de regalar contenidos en Internet y dejar que las plataformas de distribución se llevaran los beneficios.

La amenaza de las noticias falsas ha hecho que en el último año las iniciativas de fact checking, es decir, de verificación de informaciones, dentro y fuera de los medios, broten como hongos después de la lluvia. A finales del año pasado llegó el Trust Project, al que se han adscrito medios como El País y El Mundo, además de muchas otras cabeceras internacionales. La Vanguardia, por ejemplo, ha creado su propio equipo de verificación, y la agencia de noticias France Press acaba de extender su canal Factual en España.

Viralidad y ‘fake news’: el periodismo marca las distancias

La actual crisis de los medios nativos digitales, aquellos de los titulares que enganchan y las listas infinitas, coincide con el aparente éxito del modelo de los muros de pago en las versiones digitales de los grandes medios de comunicación tradicionales como el New York Times o el Washington Post, o el modelo de donaciones del The Guardian.

Con las páginas de noticias virales heridas de muerte por los cambios en los algoritmos de gigantes tecnológicos como Facebook o Google, la prensa tradicional recupera terreno en Internet. Los medios de siempre han vuelto a sacar las banderas del periodismo profesional, riguroso, y fiable, el único capaz de enfrentarse a la proliferación de noticias virales falsas que tantos dolores de cabeza está provocando.

A medida que crece la conciencia en la opinión pública sobre el problema de las conocidas como ‘fake news ‘, y con los páginas web de contenidos virales en plena crisi, el periodismo se reivindica. El sector está en fase de dar marcha atrás y rectificar la tendencia de los últimos años de regalar contenidos en Internet y dejar que las plataformas de distribución se llevaran los beneficios.

La amenaza de las noticias falsas ha hecho que en el último año las iniciativas de fact checking, es decir, de verificación de informaciones, dentro y fuera de los medios, broten como hongos después de la lluvia. A finales del año pasado llegó el Trust Project, al que se han adscrito medios como El País y El Mundo, además de muchas otras cabeceras internacionales. La Vanguardia, por ejemplo, ha creado su propio equipo de verificación, y la agencia de noticias France Press acaba de extender su canal Factual en España.