Cataluña, tercer país de la UE en excelencia científica

El gobierno de Cataluña impulsará durante esta legislatura una ley catalana de la ciencia para consolidar la excelencia del sistema de investigación catalán. La futura ley pretende blindar la investigación y desplegar las competencias estatuarias en esta materia para reforzar la autonomía de los centros y las estructuras de investigación –evitando que los gobiernos interfieran en la gestión de los centros científicos–, así como garantizar la continuidad de la política científica que ha hecho de Cataluña uno de los polos de conocimiento más importantes del sur de Europa.

Las cifras indican que en Cataluña unas 42.500 personas trabajan en actividades de investigación, desarrollo e innovación, un porcentaje que representa el 1,5% de la población ocupada y que, sin embargo, ha hecho posible que Cataluña ocupe el tercer lugar en el ranking de excelencia científica de la Unión Europea, una clasificación basada en el número de proyectos de excelencia financiados por el Consejo Europeo de Investigación teniendo en cuenta el número de habitantes de cada país.

Una ley de la ciencia en Cataluña no es sólo un paso adelante en nuestro modelo de investigación sino también un compromiso con un modelo de crecimiento basado en una economía del conocimiento. Estar considerado a nivel internacional como el tercer polo de la UE en excelencia científica traslada una imagen y una reputación extraordinariamente positiva como país, como potencial emplazamiento donde invertir y buscar oportunidades de negocio. La percepción de las marcas España y Cataluña ha estado demasiado marcada por la tradicional dependencia de sectores poco orientados a la investigación, como la construcción o el turismo. Es imprescindible romper con esta asociación y esta excelente noticia va en esta dirección.

Cataluña, tercer país de la UE en excelencia científica

El gobierno de Cataluña impulsará durante esta legislatura una ley catalana de la ciencia para consolidar la excelencia del sistema de investigación catalán. La futura ley pretende blindar la investigación y desplegar las competencias estatuarias en esta materia para reforzar la autonomía de los centros y las estructuras de investigación –evitando que los gobiernos interfieran en la gestión de los centros científicos–, así como garantizar la continuidad de la política científica que ha hecho de Cataluña uno de los polos de conocimiento más importantes del sur de Europa.

Las cifras indican que en Cataluña unas 42.500 personas trabajan en actividades de investigación, desarrollo e innovación, un porcentaje que representa el 1,5% de la población ocupada y que, sin embargo, ha hecho posible que Cataluña ocupe el tercer lugar en el ranking de excelencia científica de la Unión Europea, una clasificación basada en el número de proyectos de excelencia financiados por el Consejo Europeo de Investigación teniendo en cuenta el número de habitantes de cada país.

Una ley de la ciencia en Cataluña no es sólo un paso adelante en nuestro modelo de investigación sino también un compromiso con un modelo de crecimiento basado en una economía del conocimiento. Estar considerado a nivel internacional como el tercer polo de la UE en excelencia científica traslada una imagen y una reputación extraordinariamente positiva como país, como potencial emplazamiento donde invertir y buscar oportunidades de negocio. La percepción de las marcas España y Cataluña ha estado demasiado marcada por la tradicional dependencia de sectores poco orientados a la investigación, como la construcción o el turismo. Es imprescindible romper con esta asociación y esta excelente noticia va en esta dirección.

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