Esperaba algo más de la campaña de Rubalcaba

Dejando de lado el factor ideológico, me esperaba mucho más de la campaña electoral de Alfredo Pérez Rubalcaba. Tenía la convicción que “había partido”. Pero, al menos, de momento, no ha sido así. Todo parece indicar que la carrera de Mariano Rajoy en la Moncloa es imparable.

Errores aparte, que entiendo que todos los cometemos, Rubalcaba tiene una imagen de político eficaz, serio, con las ideas claras y con un discurso bien trabado. Es, sin duda, uno de los mejores oradores del panorama político español. Es decir, tiene, o quizás mejor dicho tenía, todos los requerimientos para hacer una campaña diferente, valiente -no tiene nada que perder-, incisiva que pusiera las cosas más difíciles al candidato del PP.

El silencio casi sepulcral de Rajoy, tanto en lo referente a las cuestiones más candentes como las propuestas de su partido para los próximos cuatro años, se lo ponía todavía más fácil. Entiendo que luchar contra esta crisis brutal o hacia la imagen de político que ya lleva demasiados años con coche oficial no es fácil. Nada fácil. Pero creo que alguien está cometiendo un grave error desde el punto de vista de estrategia y comunicación electoral.

Probablemente alguien con responsabilidades ministeriales se alegrará a partir de las 20h. del próximo 20 de noviembre.

Esperaba algo más de la campaña de Rubalcaba

Dejando de lado el factor ideológico, me esperaba mucho más de la campaña electoral de Alfredo Pérez Rubalcaba. Tenía la convicción que “había partido”. Pero, al menos, de momento, no ha sido así. Todo parece indicar que la carrera de Mariano Rajoy en la Moncloa es imparable.

Errores aparte, que entiendo que todos los cometemos, Rubalcaba tiene una imagen de político eficaz, serio, con las ideas claras y con un discurso bien trabado. Es, sin duda, uno de los mejores oradores del panorama político español. Es decir, tiene, o quizás mejor dicho tenía, todos los requerimientos para hacer una campaña diferente, valiente -no tiene nada que perder-, incisiva que pusiera las cosas más difíciles al candidato del PP.

El silencio casi sepulcral de Rajoy, tanto en lo referente a las cuestiones más candentes como las propuestas de su partido para los próximos cuatro años, se lo ponía todavía más fácil. Entiendo que luchar contra esta crisis brutal o hacia la imagen de político que ya lleva demasiados años con coche oficial no es fácil. Nada fácil. Pero creo que alguien está cometiendo un grave error desde el punto de vista de estrategia y comunicación electoral.

Probablemente alguien con responsabilidades ministeriales se alegrará a partir de las 20h. del próximo 20 de noviembre.