08 noviembre 2012
Australia condena Standard & Poor’s por engañar a inversores
El Tribunal Federal de Justicia de Australia ha abierto la vía para que la agencia de rating pueda ser procesada a partir de ahora en otros países o, al menos, esta es una de las lecturas que puede desprenderse de la condena emitida por el Tribunal. Standard & Poor’s y dos entidades más de inversión de capital han sido condenadas a indemnizar a trece ayuntamientos por recomendar un producto financiero que provocó pérdidas millonarias en el 2008 y al cual la agencia había concedido la máxima calificación.
La decisión del Tribunal Federal de Justicia, que ha calificado a través de las palabras de la magistrada de “engañosa” y “falaz” la información sobre un complejo producto financiero, marca un punto de inflexión que podría tener consecuencias para las agencias de calificación crediticia y sus notas erróneas.
La arbitrariedad, la falta de transparencia y el exceso de influencia que las calificaciones otorgadas por estas agencias tienen en el sistema económico y financiero mundial hace meses que se cuestiona, aunque los pasos hechos para limitar su capacidad de influencia parecen tímidos. Y ello teniendo en cuenta que en casos como la deuda soberana dichas calificaciones afectan a la credibilidad de los estados y llegan a influir en las agendas políticas. No sin ironía hay quien ha bautizado las tres agencias que controlan el 90% del mercado mundial de calificación, S&P, Moody’s y Fitch, con el nombre de la “santísima trinidad de la notación crediticia”.
Es de esperar que la decisión judicial procedente de Australia abra la puerta a nuevos procesos y que suponga un empuje definitivo para exigir transparencia y aclarar responsabilidades entre quienes, en connivencia con intereses poco legítimos, han creado riesgos financieros que podrían haberse evitado. Ojalá esta sentencia marque un punto de inflexión.
08 noviembre 2012
Australia condena Standard & Poor’s por engañar a inversores
El Tribunal Federal de Justicia de Australia ha abierto la vía para que la agencia de rating pueda ser procesada a partir de ahora en otros países o, al menos, esta es una de las lecturas que puede desprenderse de la condena emitida por el Tribunal. Standard & Poor’s y dos entidades más de inversión de capital han sido condenadas a indemnizar a trece ayuntamientos por recomendar un producto financiero que provocó pérdidas millonarias en el 2008 y al cual la agencia había concedido la máxima calificación.
La decisión del Tribunal Federal de Justicia, que ha calificado a través de las palabras de la magistrada de “engañosa” y “falaz” la información sobre un complejo producto financiero, marca un punto de inflexión que podría tener consecuencias para las agencias de calificación crediticia y sus notas erróneas.
La arbitrariedad, la falta de transparencia y el exceso de influencia que las calificaciones otorgadas por estas agencias tienen en el sistema económico y financiero mundial hace meses que se cuestiona, aunque los pasos hechos para limitar su capacidad de influencia parecen tímidos. Y ello teniendo en cuenta que en casos como la deuda soberana dichas calificaciones afectan a la credibilidad de los estados y llegan a influir en las agendas políticas. No sin ironía hay quien ha bautizado las tres agencias que controlan el 90% del mercado mundial de calificación, S&P, Moody’s y Fitch, con el nombre de la “santísima trinidad de la notación crediticia”.
Es de esperar que la decisión judicial procedente de Australia abra la puerta a nuevos procesos y que suponga un empuje definitivo para exigir transparencia y aclarar responsabilidades entre quienes, en connivencia con intereses poco legítimos, han creado riesgos financieros que podrían haberse evitado. Ojalá esta sentencia marque un punto de inflexión.