30 abril 2012
Évole, la pesadilla de los asesores de comunicación
Nos estamos acostumbrando a empezar la semana con trending topics y noticias generadas por el programa “Salvados”, que calienta las noches de los domingos en La Sexta. El reportaje de ayer, titulado Los Olvidados, iba sobre el trágico accidente en el metro de Valencia en el que el 3 de julio de 2006 murieron 43 personas y 47 resultaron heridas de gravedad.
El tema ya es de por sí polémico (casi siete años después no se ha hecho una investigación seria), pero la guinda la ha puesto el Presidente de las Cortes Valencianas Juan Cotino. Hacia el final del reportaje, se ve como Cotino, abordado por sorpresa (previamente había evitado la invitación al programa), se niega a responder a las preguntas de Jordi Évole. La escena, sin embargo, se ha esparcido como la pólvora por la red y no le ha ahorrado el dolor de cabeza al político ni a su gabinete.
Aceptar o no aceptar, that is the question. De momento, la Évole ya ha demostrado que no pondrá las cosas fáciles ni a unos ni a otros. Como de costumbre, hace públicos los nombres de las personas y entidades que no han querido participar en el programa, entre las que, por cierto, hay la agencia de comunicación (¿en casa de herrero, cuchara de palo?), que asesoró Ferrocarriles de la Generalitat Valenciana. El periodista refuerza así el mensaje del reportaje: los responsables del accidente se refugian en el silencio para seguir evitando su investigación.
¿Aceptar o no aceptar? Quizás la solución pasa por prepararse a conciencia para un ejercicio de transparencia más democrático: prepararse y enfrentarse a periodistas que hacen preguntas difíciles en lugar de optar por los masajes.
30 abril 2012
Évole, la pesadilla de los asesores de comunicación
Nos estamos acostumbrando a empezar la semana con trending topics y noticias generadas por el programa “Salvados”, que calienta las noches de los domingos en La Sexta. El reportaje de ayer, titulado Los Olvidados, iba sobre el trágico accidente en el metro de Valencia en el que el 3 de julio de 2006 murieron 43 personas y 47 resultaron heridas de gravedad.
El tema ya es de por sí polémico (casi siete años después no se ha hecho una investigación seria), pero la guinda la ha puesto el Presidente de las Cortes Valencianas Juan Cotino. Hacia el final del reportaje, se ve como Cotino, abordado por sorpresa (previamente había evitado la invitación al programa), se niega a responder a las preguntas de Jordi Évole. La escena, sin embargo, se ha esparcido como la pólvora por la red y no le ha ahorrado el dolor de cabeza al político ni a su gabinete.
Aceptar o no aceptar, that is the question. De momento, la Évole ya ha demostrado que no pondrá las cosas fáciles ni a unos ni a otros. Como de costumbre, hace públicos los nombres de las personas y entidades que no han querido participar en el programa, entre las que, por cierto, hay la agencia de comunicación (¿en casa de herrero, cuchara de palo?), que asesoró Ferrocarriles de la Generalitat Valenciana. El periodista refuerza así el mensaje del reportaje: los responsables del accidente se refugian en el silencio para seguir evitando su investigación.
¿Aceptar o no aceptar? Quizás la solución pasa por prepararse a conciencia para un ejercicio de transparencia más democrático: prepararse y enfrentarse a periodistas que hacen preguntas difíciles en lugar de optar por los masajes.
