La Enciclopedia Británica deja de imprimirse en papel

La Enciclopedia Británica anunciará el cierre de su edición en papel 244 años después de que su primer ejemplar viera la luz en Edimburgo en 1768. La compañía ha decidido centrarse ahora en la adaptación a una creciente demanda de contenidos digitales y en la elaboración de material para escuelas aprovechando la herramienta de que disponen, una página web constantemente actualizada, mucho más extensa y con contenidos multimedia.

La última edición de este clásico será la de 2010, formada por 32 volúmenes que, a lo largo de décadas, han ocupado las estanterías de miles de hogares británicos y norteamericanos. Futuras piezas de museo que delatan un nuevo mundo, al cual Lluís Foix hace referencia hoy en La Vanguardia, donde el conocimiento cambia de un modo tan veloz que convierte en obsoletos los contenidos una vez éstos han llegado a ser impresos. Sin duda, una edición en papel abandonada que deviene otra de las señales inequívocas de las transformaciones que las nuevas tecnologías han provocado en la circulación de la información, el conocimiento y, a fin de cuentas, la realidad.

La Enciclopedia Británica deja de imprimirse en papel

La Enciclopedia Británica anunciará el cierre de su edición en papel 244 años después de que su primer ejemplar viera la luz en Edimburgo en 1768. La compañía ha decidido centrarse ahora en la adaptación a una creciente demanda de contenidos digitales y en la elaboración de material para escuelas aprovechando la herramienta de que disponen, una página web constantemente actualizada, mucho más extensa y con contenidos multimedia.

La última edición de este clásico será la de 2010, formada por 32 volúmenes que, a lo largo de décadas, han ocupado las estanterías de miles de hogares británicos y norteamericanos. Futuras piezas de museo que delatan un nuevo mundo, al cual Lluís Foix hace referencia hoy en La Vanguardia, donde el conocimiento cambia de un modo tan veloz que convierte en obsoletos los contenidos una vez éstos han llegado a ser impresos. Sin duda, una edición en papel abandonada que deviene otra de las señales inequívocas de las transformaciones que las nuevas tecnologías han provocado en la circulación de la información, el conocimiento y, a fin de cuentas, la realidad.