{"id":2605,"date":"2021-01-12T14:50:53","date_gmt":"2021-01-12T14:50:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.manifestacom.com\/?p=2605\/"},"modified":"2023-01-27T10:18:18","modified_gmt":"2023-01-27T10:18:18","slug":"nixon-contra-kennedy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.manifestacom.com\/es\/nixon-contra-kennedy\/","title":{"rendered":"Nixon contra Kennedy"},"content":{"rendered":"<p>1226 de septiembre de 1960. Noche vespertina en Chicago (Illinois). Se iluminan los focos, los nervios se palpan en el ambiente y huele a colilla de cigarrillo. Dos candidatos a la presidencia de los Estados Unidos est\u00e1n a punto de entrar en plat\u00f3. No faltan ni cinco minutos para que se retransmita por televisi\u00f3n el primer debate presidencial de la historia. setembre de 1960. Nit vespertina a Chicago (Illinois).<\/p>\n<p>Por un lado llega el republicano Richard M. Nixon, vicepresidente de los Estados Unidos bajo las \u00f3rdenes del implacable Dwight D. Eisenhower. Por el otro, el inexperto candidato dem\u00f3crata John F. Kennedy. S\u00f3lo lleva una legislatura como senador de Massachusetts en sus espaldas, pero ya compite por el cargo m\u00e1s importante. Una hora m\u00e1s tarde no s\u00f3lo habr\u00e1 cambiado la forma como entendemos la comunicaci\u00f3n pol\u00edtica, sino tambi\u00e9n la historia de Estados Unidos.<\/p>\n<h3>Lincoln y Kenned, t\u00fa a Illinois y yo a Massachussets<\/h3>\n<p>El lugar y la fecha no son casuales. Cien a\u00f1os atr\u00e1s Abraham Lincoln y Stephen Douglas protagonizaron uno de los debates m\u00e1s emblem\u00e1ticos para ser senador de Illinois. Kennedy, consciente de la efem\u00e9ride, sabe aprovecharlo para parafrasear Lincoln en su primer turno de palabra: \u00abEn 1860 Abraham Lincoln dijo que una naci\u00f3n pod\u00eda existir semiesclava o semilibre. En estas elecciones de 1960 la cuesti\u00f3n es si el mundo avanza hacia la libertado o hacia la esclavitud\u00bb.<\/p>\n<p>Dos noches atr\u00e1s Kennedy se hab\u00eda preparado para el debate mientras se bronceaba en la cubierta del hotel d\u00f3nde se alojaba. Ted Sorensen, asistente en los discursos de Kennedy, se encargaba de lanzarle preguntas al vuelo mientras tomaba el sol con sus ic\u00f3nicas gafas de sol. Paseando arriba y abajo con los tarjetones de respuesta en sus manos. El mismo Sorensen afirm\u00f3 que \u00absab\u00edamos que ser\u00eda importante, pero no ten\u00edamos ni idea que acabar\u00eda resultando fundamental\u00bb.<\/p>\n<h3>Un zombie recalentado<\/h3>\n<p>Los dos candidatos se presentaron en los estudios de la CBS\u00a0(<em>Columbia Broadcasting System<\/em>) sin ser conscientes del impacto y repercusi\u00f3n que tendr\u00e1 en el p\u00fablico su participaci\u00f3n en el debate.<\/p>\n<h3><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"juxtapose\" src=\"https:\/\/cdn.knightlab.com\/libs\/juxtapose\/latest\/embed\/index.html?uid=9569f0cc-5fd8-11eb-83c8-ebb5d6f907df\" width=\"604\" height=\"415\" frameborder=\"0\"><\/iframe><\/p>\n<p>Don Hewitt, productor del debate, hab\u00eda hecho llevar un maquillador profesional expresamente desde Nueva York, pero tanto Kennedy como Nixon prescindieron de sus servicios. Lo que no previeron es que Nixon lleg\u00f3 primero al debate con el rostro sudado, p\u00e1lido y febril mientras Kennedy luc\u00eda un bronceado m\u00e1s propio de las costas californianas que de su Boston natal.<\/p>\n<p>El staff que asesoraba Nixon no pod\u00eda dejarlo salir con ese aspecto y decidieron en \u00faltimo minuto embadurnarle la cara con loci\u00f3n de afeitar. Fue peor el remedio que la enfermedad. En palabras de Hewitt, Nixon \u00abparec\u00eda un zombie recalentado\u00bb. Cuando el foco puso la atenci\u00f3n sobre Nixon, empez\u00f3 a sudar y a deshacerse la loci\u00f3n. El vicepresidente no par\u00f3 de sacarse su pa\u00f1uelo durante sus intervenciones para intentar frenar aquel desprop\u00f3sito. El propio alcalde de Chicago, Richard J. Daley, se pregunt\u00f3 si a Nixon \u00able hab\u00edan embalsamado antes de morir\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>La caja tonta<\/strong><\/h3>\n<p>Sesenta minutos para cambiar la historia comunicativa de un pa\u00eds. El programa de televisi\u00f3n m\u00e1s visto en 1960. El primer debate entre dos de los hombre liderar\u00edan la primera potencia mundial en los momentos m\u00e1s cruciales de la Guerra Fr\u00eda. Y seguramente nadie recuerda de qu\u00e9 hablaron. Pero s\u00ed de c\u00f3mo se desarroll\u00f3.<\/p>\n<p>Kennedy domin\u00f3 el medio desde el primer momento. Miraba directamente a c\u00e1mara, buscando el contacto visual con el espectador. Nixon, por contra, estaba m\u00e1s pendiente de los reporteros que ten\u00eda delante que de las c\u00e1maras que le enfocaban. Los dos personajes eran carism\u00e1ticos, pero la poca habilidad de Nixon para dirigirse al p\u00fablico, sumado a su apariencia f\u00edsica, resultaron determinantes. Tal como recogen las p\u00e1ginas interiores del <em>New York Times<\/em>, el d\u00edas despu\u00e9s del debate \u00abparec\u00eda que estuvieran m\u00e1s preocupados de como proyectar su imagen frente a 75 millones de espectadores que de la fuerza y contenido de lo que dec\u00edan\u00bb.<\/p>\n<p>La televisi\u00f3n hac\u00eda muy poco que se hab\u00eda asentado en los comedores de casa. Su presencia intimidaba. Ambos candidatos ten\u00edan que encontrar la f\u00f3rmula para dirigirse al p\u00fablico y ganar su voto. Por eso sorprenden algunas cosas en la actualidad, como la cordialidad entre los dos contendientes a lo largo del debate y la tendencia a darse la raz\u00f3n mutuamente.<\/p>\n<h3><strong>And the winner is&#8230;<\/strong><\/h3>\n<p>Durante la noche del 26 de septiembre, unos 75 millones de espectadores (el 60% de la poblaci\u00f3n adulta) se pasaron por el debate en alg\u00fan momento. 5.000 veces m\u00e1s que los que escucharon al, por entonces, debate m\u00e1s medi\u00e1tico de Estados Unidos: Lincoln contra Douglas.<\/p>\n<p>En un primer momento el <em>New York Times<\/em> public\u00f3 que \u00abla mayor\u00eda de espectadores dan a Kennedy la victoria\u00bb, pero que \u00abninguno de los dos ha sabido atraer el electorado de su contrincante\u00bb. Lo que marcar\u00eda la diferencia ser\u00eda la atracci\u00f3n que gener\u00f3 la desconocida figura de Kennedy frente a la de Nixon. Los indecisos se decantaban por el empate o por el propio Kennedy antes que por Nixon.<\/p>\n<h3><strong>Punto de inflexi\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p>Ocho a\u00f1os de vicepresidencia en uno de los mandatos m\u00e1s complicados para la Guerra Fr\u00eda quedaron eclipsados por la escasa hora que dur\u00f3 el debate. La actitud de Kennedy y la imagen que transmiti\u00f3 en su primera aparici\u00f3n impactaron en los resultados electorales del 8 de noviembre de 1960 y catapultaron el \u00eddolo a la opini\u00f3n p\u00fablica. Kennedy gan\u00f3 aquellas elecciones por un 49,7% de los votos frente al 49,5% de Nixon. Un 0,2% de diferencia. Seg\u00fan los sondeos, un 44% de los votantes dieron importancia al debate a la hora de elegir, mientras que un 6% bas\u00f3 su voto s\u00f3lo por la actuaci\u00f3n en el debate. \u00bfHasta que punto result\u00f3 determinante?<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed podemos saber es que hicieron falta 16 a\u00f1os para repetir la experiencia. El sucesor de Kennedy, Lyndon B. Johnson no se atrevi\u00f3 a aparecer en pantalla por el temor a las comparativas con la figura de JFK. Nixon tampoco. Les intimidaba demasiado. S\u00f3lo el esc\u00e1ndalo del Watergate forz\u00f3 a que Gerald Ford realizara un debate electoral para recuperar la imagen del partido republicano.<\/p>\n<p>El periodista James Reston resumi\u00f3 que el gran debate no fue ni grande, ni debate, pero permiti\u00f3 visualizar la persona que se esconde tras el pol\u00edtico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1226 de septiembre de 1960. Noche vespertina en Chicago (Illinois). Se iluminan los focos, los nervios se palpan en el ambiente y huele a colilla de cigarrillo. Dos candidatos a la presidencia de los Estados Unidos est\u00e1n a punto de entrar en plat\u00f3. 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